viernes, 12 de junio de 2009

Un crecimiento perturbado:

En la tarea de lograr la construcción de su identidad los niños, niñas y adolescentes que viven en las calles, comienzan a reflexionar sobre si mismo y el descubrimiento del yo interno despierta en ellos sentimientos de desagrado y soledad.
Empiezan también a preocuparse por lo que aparentan ante los ojos de los demás, como resultado de este mirarse así mismo se percatan de sus carencias, sus errores su vulnerabilidad y también del rechazo que hacia ellos manifiestan la sociedad.
La imagen que tienen de si mismo es muy devaluado y por concigiuente poseen una pobre autoestima.
Comentarios de los niños, niñas y adolescentes de la calle
“me he echado a perder:, “no sirvo para nada”, “me fui por el mal camino”
La adquisición de una identidad sexual y la vida sexual misma, debería realizarse y vivirse con tropiezos no mucho mayores a los que se encuentra cuando se aprende a caminar o hablar.
No es así en los y las adolescentes que viven en las calles, si no que esta rodeado de confusiones, dudas y mitos que aumentan su vulnerabilidad a los riesgos.
Descubren en la actividad sexual una fuente de satisfacciones que tratan de conservar, por tanto son frecuentes las relaciones heterosexuales casuales, en situaciones de fiesta y diversión, sin utilizar ningún medio de protección.


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